Sobre mí


Poco después de su nacimiento en 1988, Álvaro Herranz fue secuestrado por las hadas, que lo cambiaron por un tronco sin que sus padres se dieran cuenta. Al poco tiempo, esas hadas se hartaron y lo devolvieron. Preferían el tronco. Era un tronco con cierto valor emocional. Robusto y con las cualidades idóneas que se esperan en un tronco. Como fuera, Álvaro no era el tronco.

Lo que habría podido resultar una terrorífica y poco creíble experiencia infantil, pronto se convirtió en una obsesión con el mundo feérico y las criaturas fantásticas, mitológicas y sobrenaturales. Películas como Fantasía o La Sirenita, series como David el Gnomo y libros como Hadas de Brian Froud y Alan Lee no ayudaron mucho. Tampoco las frecuentes visitas de Taumasio, el duende doméstico de la casa, ahora amigo íntimo.


Los siguientes años se convirtieron en una búsqueda incesante de datos y bibliografía sobre criaturas extrañas que le llevaron a compaginar sus estudios de Bellas Artes en Barcelona, donde se especializó en escultura, con los de Criptozoología por correspondencia a través de la Sociedad Criptozoológica Londinense, especializándose en feerología.

Actualmente compagina su actividad como escultor con la de criador y traficante de criaturas mágicas y mascotas mitológicas, mientras sueña con llevar algún día una apacible y relajada vida en su propia granja de unicornios.