Bebés duende


Esta noche, de madrugada, unos pequeños golpecitos se oyeron en la ventana de Fuego Fatuo y, a continuación, lo que parecían los llantos de varios bebés, aunque más agudos, menos estridentes, pero mucho más molestos. Sorprendido, me levanté y fui hasta la ventana, para descubrir al otro lado del cristal un grupo de cinco pequeños bebés de duende llorando y pataleando.

Obviamente, en cuanto los ví, los entré en casa para que no cogieran frío, pero seguían llorando. Intenté darles leche y miel (suele funcionar con los duendes) pero tampoco querían. Al cabo de un rato, Taumasio (el duende doméstico que hay en casa) bajó de su altillo para ver qué pasaba, pero él tampoco consiguió calmarlos.

Sufriendo por lo que pudieran decir los vecinos con semejante escándalo, optamos por llamar a Tata y Eufrasia, hadas madrinas de confianza. A Tata no pudimos localizarla (y eso que es MI hada madrina ¬¬), pero Eufrasia vino en seguida y, en pocos segundos, hizo lo que Taumasio y yo no habíamos conseguido en toda la noche: hacer que los bebés se durmieran.

(Custos domesticus)

(Custos domesticus)

(Custos domesticus)

(Custos domesticus)

(Custos domesticus)

Eufrasia con los bebés

Está claro que no hay como un hada madrina para tratar con bebés. Creo que lo próximo tendría que ser llamar a algunas más...

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